PRESOS POLÍTICOS EN CUBA

0
95

Cuba acaba de reconocer, al decidir su liberación por presión de la comunidad mundial en general, de España en particular y de un séquito de valientes que han peleado hasta la muerte dentro de la isla, que había presos políticos en ese país. Resulta francamente repugnante que Página/12 sostenga que esta liberación es un buen ejemplo para el mundo. Bienvenido que los liberen, pero estos presos políticos estuvieron allí detenidos, bajo juicios paródicos e ignominiosos durante más de siete años, sometidos a vejámenes y a condiciones infrahumanas, tal como lo prueban los cuentos ganadores de uno de los últimos Premios Casa de las Américas, que ellos mismos instituyen. Y encima no es que los liberan simplemente, los liberan y los deportan, los condenan al exilio, como si no hubiera sido poco el castigo ya infligido. Una vez, estando en Cuba, hace ya muchos años, un taxista me dijo casi llorando que él no se iba, pese a todo lo tremendo de la dictadura y, haciendo el gesto de la barba típica de Fidel, gritó Que se vaya él. Para los cubanos el exilio también es una suerte de infierno bárbaro. Lo fue quizás para Reinaldo Arenas y para Guillermo Cabrera Infante, lo es para Zoé Valdez y para Paquito De Rivera. Cuba hace años que no respeta los derechos humanos y los izquierdistas, como los escribas de Página/12, que justificadamente se desgarran las vestiduras por los derechos humanos violados aquí por el Proceso o en Chile por Pinochet no adoptan una actitud paritaria cuando la violación es ejercida por regímenes izquierdistas como el cubano. La asimetría en el temperamento no encuentra otra respuesta que la ceguera ideológica y la hipocresía: un preso político o un torturado no deja de serlo por el hecho de que el victimario sea un barbudo con ínfulas revolucionarias. No pueden solidarizarse y postular para el Premio Nobel de la Paz a las Abuelas de Plazo de Mayo, que a la vez que luchan con elogiable empuje por la restitución de los nietos también siembran cizaña, al dejarse llevar por el oportunismo de los Kirchner, mientras ocultan la propuesta mucho más sensata del gran escritor chileno Jorge Edwars de proponer para ese mismo premio a las Damas de Blanco, señoras que en medio de la represión de la dictadura de los hermanos Castro vienen luchando desde hace ya varios años por el restablecimiento de las libertades civiles, la democracia y los valores republicanos en Cuba, como lo hace también la bloguera Yoani Sánchez, como lo hizo Orlando Zapata, ofrendando su vida, y como lo hizo Coco Fariñas llegando al extremo de la heroicidad casi suicida después de cuatro meses de huelga de hambre. Decir que ahora que han liberado (y deportado) a estos presos ya no hay motivo para que Amnesty International mantenga a Cuba en una lista negra, o mezclar las violaciones del castrismo con los casos de Guantánamo o Israel, es de una notable bajeza. Afirmar que el gobierno cubano es legítimo es de una irracionalidad que eriza la piel, no sólo porque se trata de una nación desgarrada, mitad dentro de la isla y otra mitad en el exilio, sino además porque no hay allí ni periodicidad de mandatos, ni división de poderes, ni libertad de prensa, ni elecciones libres, ni sindicatos libres y ni siquiera libertad para salir del país. ¿De qué legitimidad hablan en Página/12, de la legitimidad que les confiere haber obligado a Heberto Padilla a prostituirse intelectualmente, formulando una falsa retractación de sus críticas en tanto disidente? Cuba es una cárcel donde cunden los pordioseros, es una cárcel que, por su terquedad y no por el bloqueo, se hunde cada más en la miseria, una cárcel donde los sueldos son de 15 dólares por mes y las jubilaciones aún menores. ¿Por qué los progresistas callan estas verdades de a puño y prosiguen, en cambio, con la adocenado e inexacta cantinela de las prestaciones médicas? Cuba es una cárcel cuya única vía posible es que los Castro desaparezcan de la escena y se restablezca el Estado de Derecho. Mientras eso no ocurra, tanto el periodismo internacional como los organismos defensores de derechos humanos deben seguir en pie de guerra contra esos falsos mesías.

Deja un comentario

Por favor dejanos tu comentario!
Please enter your name here